24 oct. 2010

Mirá lo que encontré

Que internet se está conviertiendo a pasos agigantados en la ayer nomás soñada gran biblioteca universal nadie lo duda. Que nos depare entusiasmo es otra cosa, ya que informción, a veces redundante, a veces innecesaria, a veces irrelevante, hay de sobra, lo que no abunda es un nivel parejo y confiable de calidad.

Pero para lo que sí es bueno Internet es para resguardar, y al mismo tiempo exponer, información que por otra vía resulta prácticamente inaccesible para el hombre (y la mujer, no nos olvidemos que después nos retan) de a pie. Pongamos el caso de publicaciones digitalizadas del siglo XIX, clásicos de la literatura universal o imágenes de archivo de grandes medios periodísticos internacionales como la revista Life. Si uno aprende a buscar puede encontrar perlas y tesoros en el lugar menos pensado, como reproducciones facsimilares de una calidad excepcional de antiguos textos como el Facundo del bueno de Sarmiento (Archivo Nacional de Chile), o la colección completa de Caras y Caretas de principios del siglo XX (Biblioteca Nacional de España).

Todo este preámbulo para expresar la alegría de un hallazgo. Resulta que allá por los años 80, exactamente en 1981, en la mítica, alternativa y rockera revista Expreso Imaginario, liderada por Jorge Pistocchi y donde bullían las cratividades de Pipo Lernoud, Horacio Fontova y Alfredo Rosso entre otros, publicaron en el Nº 54 un poema de mi autoría. En realidad no es muy bueno, pero alguien consideró que era publicable, ya que no sé cómo llegó a a redacción, yo no lo envié ni tenía contacto con gente de la revista. Obviamente atesoré aquel ejemplar de papel durante muchos años, hasta que se me perdió en una imprevista y urgente mudanza. Muchos años después me encontré nuevamente con un Nº 54 usado de "La Expreso" en Parque Chacabuco... y lo volví a perder. Pero ahí no termina la cosa; mucho antes que en internet crecieran como hongos los blogs y las redes sociales, cuando solo existían los sitios webs y las páginas personales, alguien que no conozco subió aquel poema, lo encontré por Google escribiendo mi nombre

Y aquí cierra el cículo: hace unos días me enteré que habían subido a la red la colección digitalizada de aquella entrañable publicación. Pueden visitar el blog y descargarse todas las revistas que quieran Yo me bajé el Nº 54 y algún otro, antes de seguir voy a hacer un respiro, tantas emociones juntas, a mi edad, pueden hacerme mal.

El poema en cuestión es este (arbejas está escrito adrede con b larga, pero no sé si se entendió).


Arbejas corrompidas


"Señor
he consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o siemplemente fue"
Alejandra Pizarnik

Y nosotros que renegábamos de Poldy Bird
nos fuimos a vivir al país de la nostalgia.
Nosotros que nos reíamos con un indeclinable
qué me importa, que se vayan a la mierda
mientras vaciábamos los ojos a las viejas de al lado
y nos placía tanto Artaud
y la nueva poesía
y un día descubrimos un Ginsberg hecho pelota
en tres líneas
y nos hartábamos de Pink Floyd, de Musk,
de Mary, de Mafalda,
del palito
del palito,
del palito.
y el ridículo de escribir poemas en el subte
en un cuaderno recontramanoseado
que hasta el baño nos seguía
y la posibilidad de mezclarlo todo
y leerlo a los amigos que indefectiblemente dirían
qué bárbaro, genial,
algo así como
"arvejas corrompidas por el sudor de viejos equinoccios",
que sí sabe fascinante
y solo arrancándonos la cáscara de los ojos
como el contact imitación madera,
la realidad aparecería tal cual es,
imitada,
como nos cagábamos de risa
con los glúteos aprisionados en jean americano y esas cosas,
y exabruptos de funcionarios populares
y veleidades
y hay que fundar un nuevo país, otro país,
poesía a las masas,
ofrecer nuevas alternativas válidas,
destrozar viejos mitos y torinos oficiales,
editar una revista auténticamente joven,
quién no tiene corazón y la bragueta abierta
a los dieciocho años?
Y nosotros
que no estuvimos en Atlanta
ni en Congreso
aquella noche
sino en un carísimo hotel
lamiéndonos el sexo
para desayunar luego tostadas con manteca
y hablar de la oposición de signos
y levantar la mano, saludarte
y dejar que corran libremente las lágrimas.
La mañana de Ezeiza es fría y húmeda
y yo no me seco las mejillas
porque quiero hacer facha delante de tu ausencia y
me dices no llores mi amor y
te digo no te hagás problemas vos y
como si Favio nos estuviera filmando y
nos hiciera señas
desde algún rinconcito.
Ahora levantate el cuello del abrigo,
andate,
andate por favor
que cortan, tirame un beso,
que cortan.