29 oct. 2012

Las hormiguitas

Se van muriendo los viejitos hijos de puta,
y claro, ya tienen como ochenta, ochenta y cinco,
tenían alrededor de cincuenta
en el tiempo en que todo se estaba por hacer,
y el futuro era impaciencia de luz
que se agita con loco frenesí en la esquina del mundo,
ellos cincuenta, nosotros veinte,
ellos en el poder, nosotros en el desamparo,
ellos en cuarteles y oficinas de gobierno,
allí donde se diseñaban con esmero de escuadra
y obsesión de plumín
los modos cristianos y limpios de morirnos.
Ellos, absurdos serafines lameculos de occidente,
nosotros, pobres diablos, diablos pobres,
corriendo como hormigas marroncitas
en una llanura sin fin de papel blanco,
listos pa'l amasijo facilongo.
Terrible el escarmiento
por mostrarles los dientes de hormiguitas.
Terrible.
Y sin embargo, ah sin embargo, compañeros,
eramos tan felices las hormigas.
Y ahora tenemos alas de gorriones.


Horacio Sacco

29/10/12