20 sept. 2014

El caballito

Por Iván Diez

“Un cabayo, compá”, -dijo la hijita-.
El drepa, campaneándola angustioso,
por más que pretendía hacerse el oso,
lloraba al encontrarse ya sin guita.

La yeta lo tenía medio loco.
Estaban por piantarlo del convento.
¿Comprarle un cabayito? ¿Con que vento?
Si apenas le quedaba pa'l marroco.

“Yo quelo un cabayito” -continuaba-.
Entonces, besuqueando a la que hablaba,
rajó de su bulín pegando un grito.

Y el pobre, no canchero y poco rana,
a los veinte minutos iba en cana
por haberse afanado un caballito.

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convento= conventillo
vento= dinero
marroco= pan
rana= experimentado, habilidoso

4 sept. 2014

Lágrima


Si conoceré yo esa lágrima.
Redonda. Vertical. Perfecta.
Con urgencia de abismo como mariposa de ala quemada.
Silenciosa. Viviente.
Si la conoceré.
¿Cuántas desgracias puede soportar una persona?
Muchas. Infinitas. Treinta mil.
Si la conoceré, oscura como ojera de carbón, perenne como brasa de lapacho, agria como un remordimiento inapelable.
Si la conoceré.
Palpitante, acechante, emboscada, traicionera, escondedora, impune, guardadadora, ingrata.
¡Qué lágrima señor!
La que vuelco no por vos, que moriste de muerte naturalmente joven y admirable,
sino por la vergüenza de estar vivo.