5 sept. 2017

Incendio y muerte en la terminal ferroviaria de Once

"Un hombre en situación de calle falleció al incendiarse la cabina en desuso del tren Sarmiento en la que dormía, ubicada en una zona subterránea de maniobras de la estación Miserere. El hecho ocurrió anoche y hasta la madrugada fueron suspendidos los servicios de ese ferrocarril y del subte A. La víctima fue retirada del lugar alrededor de las 3 de la madrugada y fue llevada a la morgue judicial. Las causas del incendio aún no fueron determinadas y son investigadas por el Juzgado Federal 5, secretaría 9."

Hasta acá la noticia, cansina y burocráticamente presentada, incluso por un diario progre, con aburrida indolencia. Dicen que las causas del incendio serán investigadas. Entonces imagino a unos cuantos funcionarios, peritos y curiosos mirándolo todo, como si entendieran, como preguntándose dónde empezó la desgracia, cómo fue que vino un fuego feroz e inmisericorde a arrancarle la vida a un ser humano. ¡A un indigente! Porque así llaman a las almas baldías. A los que carecen de todo. A los que no tienen ni siquiera un lugar donde caerse muertos. Porque en el capitalismo donde todo se compra y todo se vende quedan absolutamente fuera, expulsados, echados, arrojados a la intemperie material y social, golpeados, violados en su dignidad y respeto, aquellos que no tienern nada para comprar ni nada para vender. Ni siquiera una miserable fuerza de trabajo para chuparle la plusvalía como vampiros golosos y angurrientos. Sus inútiles vidas no valen una mierda.

Se preguntarán de qué murió ¿De qué va a morir? De capitalismo, de eso murió.

5 de septiembre de 2017.