27 jun. 2018

Sin palabras

Hay días terribles en que sobran las palabras. Pero los peores son cuando las palabras no alcanzan.

22 may. 2018

Rajá, turrito, rajá

El profundo sentido de desprecio de la frase de Roberto Arlt en Los siete locos es de difícil traslación a otro idioma, porque turrito no es un turro diminuto ni rajá es lo mismo que andate. No es la casta indignación ni la explosiva furia lo que se pone en acto, es la repugnancia moral por la presencia de otro, algo similar a lo que supo transmitir admirablemente Celedonio Flores en el tango Margot: "Me revienta tu presencia, pagaría por no verte..." Escuchando a algunos que hasta hace poco les decíamos compañeros me acuerdo del reo Roberto Arlt y el Negro Cele.


20 may. 2018

¿Qué hice yo para merecer esto?

Que me perdonen los caballos por la comparación, pero he visto esa misma mirada en humanos encerrados en cárceles, geriátricos, manicomios. No es de pena ni resignación, ni siquiera de infinita tristeza. Es de desamparo y desolación. De la desolación más pura, de la que solo te libera la muerte.

12 abr. 2018

La Tierra es azul

El 12 de abril de 1961 yo vivía en un pueblo plano y polvoriento, tenía 9 años y un ansia infinita de conocimiento. Devoraba con avidez todo diario, revista y libro que caía en mis manos. Como en casa no había libros los pedía prestado en la biblioteca de la escuela. No me interesaba la ficción sino las enciclopedias, la Historia, los libros de viajes. Claro, no existía Internet ni redes sociales, y en casa no había un puto televisor, pero aún la TV no era masiva. Ese día viajó al espacio la primera nave tripulada por un hombre. A bordo de la Vostok I Yuri Gagarin, obrero, piloto de combate y astronauta soviético, es el primer hombre en viajar al espacio exterior. “La tierra es azul. Qué hermosa. Es increíble.” dicen que dijo desde el espacio. La noticia recorre el mundo y en la URSS es aclamado como héroe nacional. Tenía 27 años y murió pocos años después a bordo de un MIG. En Israel, el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann comparece ante el tribunal de Jerusalén, meses después es sentenciado a muerte. John F. Kennedy envía a Cuba a 1400 mercenarios anticastristas armados y entrenados por la CIA, fue la invasión de Bahía de Cochinos, después de tres días de combate los cubanos se imponen sobre los invasores. Se expulsa y fusila mercenarios. En estas pampas gobernaba el correntino Arturo Frondizi, que decía cabaio y no cabayo como nosotros. Presionado por los militares Frondizi tiró a los perros los acuerdos con Perón. El Che se reúne en secreto con Frondizi, fue la última vez que pisó tierra argentina. Ese año se estrenó Piel de verano de Leopoldo Torre Nilson. Yo trabajaba de pibe de los mandados en una casa comercial de 8 a 12, y a la una en punto entraba en el turno tarde de la Escuela Normal. En un lugar secreto de mi corazón quería ser astronauta. A veces me tiraba en el pasto panza arriba a mirar el cielo recién anochecido. Por si en una de esas llegara a pasar la nave Vostok muy bajito y Yuri Gagarín, con su sonrisa de héroe soviético, me saludara desde la ventanilla haciendo así con la mano. Después de todo era un pibe. Los grandes, en cambio, soñaban con un avión negro que viniera a devolverles la alegría.


4 abr. 2018

¡Oh, Humanidad!


Yo antes creía que la culpa de todos nuestros males sociales y económicos era del capitalismo.
No sé, no creo que esto tenga remedio.
Hoy creo eso.
Como Humanidad somos egoístas, indolentes, desalmados, angurrientos, avaros, insaciables.
No sé si merecemos un futuro.
Los seres humanos somos unos hijos de puta.

En la foto un mendigo persigue desesperadamente el carruaje del rey Jorge V pidiendo una limosna, en 1920. Los soretes se hacen los distraídos.

5 sept. 2017

Incendio y muerte en la terminal ferroviaria de Once

"Un hombre en situación de calle falleció al incendiarse la cabina en desuso del tren Sarmiento en la que dormía, ubicada en una zona subterránea de maniobras de la estación Miserere. El hecho ocurrió anoche y hasta la madrugada fueron suspendidos los servicios de ese ferrocarril y del subte A. La víctima fue retirada del lugar alrededor de las 3 de la madrugada y fue llevada a la morgue judicial. Las causas del incendio aún no fueron determinadas y son investigadas por el Juzgado Federal 5, secretaría 9."

Hasta acá la noticia, cansina y burocráticamente presentada, incluso por un diario progre, con aburrida indolencia. Dicen que las causas del incendio serán investigadas. Entonces imagino a unos cuantos funcionarios, peritos y curiosos mirándolo todo, como si entendieran, como preguntándose dónde empezó la desgracia, cómo fue que vino un fuego feroz e inmisericorde a arrancarle la vida a un ser humano. ¡A un indigente! Porque así llaman a las almas baldías. A los que carecen de todo. A los que no tienen ni siquiera un lugar donde caerse muertos. Porque en el capitalismo donde todo se compra y todo se vende quedan absolutamente fuera, expulsados, echados, arrojados a la intemperie material y social, golpeados, violados en su dignidad y respeto, aquellos que no tienern nada para comprar ni nada para vender. Ni siquiera una miserable fuerza de trabajo para chuparle la plusvalía como vampiros golosos y angurrientos. Sus inútiles vidas no valen una mierda.

Se preguntarán de qué murió ¿De qué va a morir? De capitalismo, de eso murió.

5 de septiembre de 2017.

1 sept. 2017

66

Cuando era chico en casa no había televisión y todavía no existía internet. El colmo de la tecnología, para un pibe de 10 años, era la radio portátil a transistores. Yo trabajada de cadete y pibe de los mandados y me había comprado mi propia radio. Jamás volví a sentir tanto salvaje orgullo, vanidad y alegría como por la propiedad de aquella radio chiquitita. Ni siquiera con la flamante laptop Lenovo con Windows 10 que me acaba de regalar mi novia eterna. En el pueblo chato donde vivía no había edificios altos, pero nos cubría un inmenso cielo infinitamente azul, donde de vez en cuando aparecía una estela recta, larga y blanquecina. Era "el comecuatro", un avión a chorro que, por supuesto, despertaba ardientes sueños de volar y de asaltar el cielo. Poco después, cuando ya no era tan pibe, la estela del avión, presagiando otras desgracias, desapareció para siempre del firmamento para anidar en la memoria. Y ahí se quedó durante 50 años, hasta que durante una larga charla con un exiliado, esas charlas mansas y melancólicas sin apuro de sábado a la tardecita con café, tabaco y un buen malbec, el comecuatro aterrizó de golpe en el presente. Resulta que el amigo, que hace 40 años vive en Suecia pero de vez en cuando cae por Buenos Aires, también había pasado la infancia en un pueblo de llanura, y también había avistado con ojos de asombro al comecuatro. Ahí me enteré que no era "comecuatro" sino Comet 4, un avión inglés a propulsión con motores Roll Royce que volaba a 12.000 metros de altura que apareció hacia fines de los 50 y reinó durante toda la década del 60. Aerolíneas Argentinas compró varios, uno fue secuestrado en 1970 en Miami para dirigirlo a Cuba. Era un avión moderno, seguro y prestigioso, hasta que a principios de los 70 se produjeron casi simultáneamente una serie de mortales accidentes alrededor del mundo, y entonces el Comet 4 dejó de fabricarse y de volar, Aerolíneas vendió los últimos en 1972. Claro, todo esto lo aprendí en parte de mi amigo y en parte de Google, el sabihondo laborioso.

Deduje que el Comet 4 y aquellos irresistibles sueños de volar podían ser una fabulosa y terrible parábola de nuestra generación diezmada, al decir de Néstor.

Disculpen la tristeza, pero siempre dije que si tuviera la mágica oportunidad de volver a nacer, no haría como dicen los jactanciosos que se regodean con la respuesta típica "haría lo mismo que hice". Yo haría todo, pero todo, todito, totalmente distinto, sin dudarlo un instante. Por empezar no hubiera ganado aquellla maldita carrera de espermatozoides que me trajo a la vida... no lo tomen en serio, es un chiste estúpido que siempre regresa en esta fecha. Porque hoy hace exactamente 66 años que vine al mundo a los ocho meses bajo la luz de Virgo, durante una espeluznante tormenta de Santa Rosa. Como Marcial, el de Cafetín de Buenos Aires, aún creo, aún espero. Aunque esté jubilado y en camino, eso sí, desganado y sin apuro, al cementerio de elefantes. Tal vez como Marcial aún creo y espero porque hay seres que merecen amor, porque hay libros para descubrir, películas para ver, semillas preñadas de colores que esperan florecer para alabar el maravilloso prodigio de vivir. Pero, lástima, ningún venturoso comecuatro dibuja una estela en un cielo profundamente azul, ni despierta ardorosos sueños de volar, en un país de cielos grises donde reinan y bailan muy orondos ceos, ricachones egoístas, gatos dañinos y mucha, muchísima gente de mierda. Por ahora.

Y Santiago Maldonado sin aparecer.

1 de septiembre (con p) de 2017.