12 abr. 2018

La Tierra es azul

El 12 de abril de 1961 yo vivía en un pueblo plano y polvoriento, tenía 9 años y un ansia infinita de conocimiento. Devoraba con avidez todo diario, revista y libro que caía en mis manos. Como en casa no había libros los pedía prestado en la biblioteca de la escuela. No me interesaba la ficción sino las enciclopedias, la Historia, los libros de viajes. Claro, no existía Internet ni redes sociales, y en casa no había un puto televisor, pero aún la TV no era masiva. Ese día viajó al espacio la primera nave tripulada por un hombre. A bordo de la Vostok I Yuri Gagarin, obrero, piloto de combate y astronauta soviético, es el primer hombre en viajar al espacio exterior. “La tierra es azul. Qué hermosa. Es increíble.” dicen que dijo desde el espacio. La noticia recorre el mundo y en la URSS es aclamado como héroe nacional. Tenía 27 años y murió pocos años después a bordo de un MIG. En Israel, el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann comparece ante el tribunal de Jerusalén, meses después es sentenciado a muerte. John F. Kennedy envía a Cuba a 1400 mercenarios anticastristas armados y entrenados por la CIA, fue la invasión de Bahía de Cochinos, después de tres días de combate los cubanos se imponen sobre los invasores. Se expulsa y fusila mercenarios. En estas pampas gobernaba el correntino Arturo Frondizi, que decía cabaio y no cabayo como nosotros. Presionado por los militares Frondizi tiró a los perros los acuerdos con Perón. El Che se reúne en secreto con Frondizi, fue la última vez que pisó tierra argentina. Ese año se estrenó Piel de verano de Leopoldo Torre Nilson. Yo trabajaba de pibe de los mandados en una casa comercial de 8 a 12, y a la una en punto entraba en el turno tarde de la Escuela Normal. En un lugar secreto de mi corazón quería ser astronauta. A veces me tiraba en el pasto panza arriba a mirar el cielo recién anochecido. Por si en una de esas llegara a pasar la nave Vostok muy bajito y Yuri Gagarín, con su sonrisa de héroe soviético, me saludara desde la ventanilla haciendo así con la mano. Después de todo era un pibe. Los grandes, en cambio, soñaban con un avión negro que viniera a devolverles la alegría.